El estÃo seco de conciertos se convirtió en un final frenético de temporada. Se suponÃa trabajo, todo el destinado a la promoción y a la difusión del nuevo trabajo, Naïf, para el otoño. Pero al final varias citas han precipitado las cosas y nos han hecho seguir trabajando a destajo después de los meses tan intensos de trabajo para la grabación de los nuevos temas. Primero, hubo que ponerse las pilas con Rafa, nuestro interino preferido, que durante un mes machacó y machacó los temas para la primera cita veraniega…
1. Sala Malandar, Sevilla, dÃa 26 de junio de 2009. Competición contra una tal Mónica Naranjo, Buika y un chorro de grupos en la Alameda que tocaban de gratis. Aforo incompleto, claro… ¿20 personas? Buen ambiente, las amigas de siempre, otras más nuevas y mucho gusto en presentarnos de nuevo en Sevilla, aunque fuera como un ensayo con público, con poco público. Notas reseñables: el estreno magnÃfico de Rafa, el buen gusto de la gente de Malandar y el reencuentro; el Nano y su reportaje gráfico; la gente que nos quiere.
HabÃa que correr. Al dÃa siguiente tocaba nueva cita en Granada, esta vez sin Alberto y sin viento alguno, por tanto, que se iba a dar vueltas al mundo, como a él le gusta, antes de esas clases de la semana siguiente con Julián. Qué curioso, dos trompetas barqueras en el mismo curso: uno de alumno y otro de profesor… Total, que de madrugada, furgoneta de nuevo y vuelta a casa.
2. Sala Moment O2, Granada, dÃa 27 de junio de 2009. Local repleto de amigas barqueras. Cristales que lanzan los agudos contra las paredes. Fiestazo. Rafa que se sale. Baile en el escenario. Tapas antes del concierto. Fin de semana completo.
Tras el fin de semana tan completo vino el descanso: durante la semana no hubo trabajo de grupo, pero sà ese trabajo constante de hormiguita que cada cual sabe que tiene que hacer a lo largo de la semana. A la semana siguiente, vuelta al local de ensayo con la buena noticia de que nuestro Escucha del Viento aparecerÃa para tocar en tierras almerienses. Un convoy se preparaba mientras tanto para seguir nuestros pasos. Llegó el viernes y con el un nuevo fin de semana cargado. Y cargada la hurgona del Escucha, de nuevo con nosotros, como si no hubiera pasado ya todo un año en el frÃo y húmedo norte. Alfonso Sputnik al frente de la expedición, que era quien habÃa concertado ambos conciertos, nos espera en nuestro destino.
3. Sala Buddha, Huércal Overa (AlmerÃa), 10 de julio de 2009. Negro y rojo. Aforo casi completo. Venta al por mayor de discos y sucesivas firmas y dedicatorias. Medios mÃnimos: no hay sonorización, no hay microfonÃa. A pelo, como nos gusta (¿uhm?) y a sacar petróleo tras la ingesta de magnÃficas pizzas subvencionadas por la organización. El convoy se aposenta mientras en el camping de Mojácar, que será donde pasemos todas la noche.
Al dÃa siguiente, playa desde primera hora: para quien no lo sepa, el calor se hace insoportable dentro de una tienda de campaña después de las 9 de la mañana. Seguro que a Rafa no le ha pasado lo mismo, ¿eh, bribón? Pues eso, playa mañanera, comida en chiringuito “high level†recomendado por nuestro muchimás sibarita Loco, ducha del ocaso y organización para subir al pueblo.
4. Sala Jazz Life, Mojácar, 11 de julio de 2009. Blanco y negro. El local estaba bien. ¿Y el sonido? El local estaba bien. Aforo medio. La mayorÃa acaban por ser amigas. También varios guiris y alguien del pueblo. Todo un reto para nosotras: dos horas de concierto, empezando por un set de lo más acústico en el interior de una cueva: guitarra, voz y clarinete. Gusta. El escenario empieza a llenarse, poco a poco, secuencialmente, hasta que todas nos encontramos arriba y, a pesar de los pocos medios y del sonido, comenzamos a gustarnos, alargando algunos finales, disfrutando en cada nota. Viene el set eléctrico y con ello el rugir de las baquetas, el baile allá abajo, el local por completar cayéndose un poquito abajo. Hay bises, más de uno y más de dos. Y salimos de nuevo, y bailamos con el público, y al final, pues eso, la sala contenta, la gente también, alguna venta más para completar el fin de semana e irnos a disfrutar de las mieles de un ron sin miel que te hace llegar al dÃa. Al dÃa siguiente, de nuevo playa (¡qué disgusto, Jon!), comidica y vuelta a casa.
Y en breve mucho más…