Segundo sueño. Vídeo de la Sala Caracol (Escondite)
Ver todos los sueños
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Amigas!!
Mientras esperamos la ansiada e inminente fecha de publicación de las nuevas canciones (ya mismo, al final del verano), vamos a compartir con vosotras una pequeña colección de momentos mágicos. Corresponden a una noche mágica que tuvo lugar hace unos meses en Madrid: son fragmentos del DVD del concierto de la Sala Caracol, en el que compartimos escenario con la fantástica gente de Bandabardó.
He aquí el primero, arranque del concierto. Los créditos y todo el agradecimiento van para Cristina Aznarte que coordinó la grabación y ha editado el DVD. En el vídeo podréis ver seis sueños hechos realidad.
Serán dos trozos por semana este mes, para ayudar a pasar las calores. Attenti, tutti! Besos! Salud!
Ver todos los sueños
El estío seco de conciertos se convirtió en un final frenético de temporada. Se suponía trabajo, todo el destinado a la promoción y a la difusión del nuevo trabajo, Naïf, para el otoño. Pero al final varias citas han precipitado las cosas y nos han hecho seguir trabajando a destajo después de los meses tan intensos de trabajo para la grabación de los nuevos temas. Primero, hubo que ponerse las pilas con Rafa, nuestro interino preferido, que durante un mes machacó y machacó los temas para la primera cita veraniega…
1. Sala Malandar, Sevilla, día 26 de junio de 2009. Competición contra una tal Mónica Naranjo, Buika y un chorro de grupos en la Alameda que tocaban de gratis. Aforo incompleto, claro… ¿20 personas? Buen ambiente, las amigas de siempre, otras más nuevas y mucho gusto en presentarnos de nuevo en Sevilla, aunque fuera como un ensayo con público, con poco público. Notas reseñables: el estreno magnífico de Rafa, el buen gusto de la gente de Malandar y el reencuentro; el Nano y su reportaje gráfico; la gente que nos quiere.
Había que correr. Al día siguiente tocaba nueva cita en Granada, esta vez sin Alberto y sin viento alguno, por tanto, que se iba a dar vueltas al mundo, como a él le gusta, antes de esas clases de la semana siguiente con Julián. Qué curioso, dos trompetas barqueras en el mismo curso: uno de alumno y otro de profesor… Total, que de madrugada, furgoneta de nuevo y vuelta a casa.
2. Sala Moment O2, Granada, día 27 de junio de 2009. Local repleto de amigas barqueras. Cristales que lanzan los agudos contra las paredes. Fiestazo. Rafa que se sale. Baile en el escenario. Tapas antes del concierto. Fin de semana completo.
Tras el fin de semana tan completo vino el descanso: durante la semana no hubo trabajo de grupo, pero sí ese trabajo constante de hormiguita que cada cual sabe que tiene que hacer a lo largo de la semana. A la semana siguiente, vuelta al local de ensayo con la buena noticia de que nuestro Escucha del Viento aparecería para tocar en tierras almerienses. Un convoy se preparaba mientras tanto para seguir nuestros pasos. Llegó el viernes y con el un nuevo fin de semana cargado. Y cargada la hurgona del Escucha, de nuevo con nosotros, como si no hubiera pasado ya todo un año en el frío y húmedo norte. Alfonso Sputnik al frente de la expedición, que era quien había concertado ambos conciertos, nos espera en nuestro destino.
3. Sala Buddha, Huércal Overa (Almería), 10 de julio de 2009. Negro y rojo. Aforo casi completo. Venta al por mayor de discos y sucesivas firmas y dedicatorias. Medios mínimos: no hay sonorización, no hay microfonía. A pelo, como nos gusta (¿uhm?) y a sacar petróleo tras la ingesta de magníficas pizzas subvencionadas por la organización. El convoy se aposenta mientras en el camping de Mojácar, que será donde pasemos todas la noche.
Al día siguiente, playa desde primera hora: para quien no lo sepa, el calor se hace insoportable dentro de una tienda de campaña después de las 9 de la mañana. Seguro que a Rafa no le ha pasado lo mismo, ¿eh, bribón? Pues eso, playa mañanera, comida en chiringuito “high level” recomendado por nuestro muchimás sibarita Loco, ducha del ocaso y organización para subir al pueblo.
4. Sala Jazz Life, Mojácar, 11 de julio de 2009. Blanco y negro. El local estaba bien. ¿Y el sonido? El local estaba bien. Aforo medio. La mayoría acaban por ser amigas. También varios guiris y alguien del pueblo. Todo un reto para nosotras: dos horas de concierto, empezando por un set de lo más acústico en el interior de una cueva: guitarra, voz y clarinete. Gusta. El escenario empieza a llenarse, poco a poco, secuencialmente, hasta que todas nos encontramos arriba y, a pesar de los pocos medios y del sonido, comenzamos a gustarnos, alargando algunos finales, disfrutando en cada nota. Viene el set eléctrico y con ello el rugir de las baquetas, el baile allá abajo, el local por completar cayéndose un poquito abajo. Hay bises, más de uno y más de dos. Y salimos de nuevo, y bailamos con el público, y al final, pues eso, la sala contenta, la gente también, alguna venta más para completar el fin de semana e irnos a disfrutar de las mieles de un ron sin miel que te hace llegar al día. Al día siguiente, de nuevo playa (¡qué disgusto, Jon!), comidica y vuelta a casa.
Y en breve mucho más…
Considerando que Sevilla nos pilla un poco lejos y al oeste, hablemos del Far-West de los Pony Bravo.
La Barca de Sua en concierto, en el MomentO2 (calle Neptuno nº 10), frente al Comercial Neptuno, a eso de las 23:00 h., con entrada libre. ¡No te lo pierdas!
(Viernes) Pues eso fue así: uno a los mandos (El Capitán K) y el otro (yo, Alquimista) con mapas antiguos y pergaminos dinámicos venidos del php. Escuchando bombo y pum, y escuchando bombo y pum, y pum y escuchando bombo, y pum… y ahora caja paf, pum, paf, paf, pum, vuelvo al bombo y le quito otra frecuencia y con frecuencia volvía al bombo a quitar otra frecuencia y pum-paf.
(Pasados un minuto cuarenta y cinco segundos le dije al Capitán que ese bombo debería tener más cola, a lo qué el contestó si quería hacer yo la mezcla, jajajaj!!! sin duda el Capitán supo decirme lo que quería oir porque desde ese momento entendí mi función de coopiloto)
Y con mucho trabajo y rever se fue arreglando la encantadora, pon esto aquí y esto allá y las campanas un poco más altas y el acordeón al estilo Tom Weits y pum que volvíamos al pum no vaya a ser que no suene como nos guste,…
Sin embargo Naïf eran tierras conocidas para el Capitán K y no fue dificil poner todo en su sitio para que el Hammond sonara a lo justo y los vientos ni muy fuertes ni muy flojos… y así hicimos esas rutas que habíamos programado para el primer día. Y pudimos abrir un corazón de un abrazo.
En el descanso hubo Chawarmita. Y nos vemos el día siguiente, -tráete una cabasa que no se te olvide! Y aparecí allí al día siguiente (sábado), con la Cabasa y con el Consejero del Rey Medigo que conocía las rutas que hoy tocaban y le gustaría hacer la travesía con nosotros…
Y nos metimos en las aguas más oscuras del Escondite, el bajo contundente hilvanado por el Sastre y de vez en cuando asomaban pulpos gigantes (uy! qué miedo) y nos arrebataban las ideas… y menos mal que allí estaba el Consejero aconsejando y poco a poco con lentitud fuimos saliendo de aquel lugar solitario, melancólico, un lugar donde nos encontramos todos de vez en cuando, una vez al día…
La Fumata no salía blanca…
Y entre sonrisas, no se sabe muy bien por qué llegamos al calor sabrosón de los Monstruos y eso empezó a sonar añejo, pero añejo como nos gusta. Y la cabasa se puso en funcionamiento, y chacachá chacachá, ya verás Colega que esto te gusta… y esos coros cubanitos sonaron como habíamos soñado hace dos meses cuando comenzamos a ensayar y a proyectar, y las cartas astrales comenzaron a quedar perplejas, y los destinos sonaron como ecos, y los oidos agotados y ya está. Y nos despedimos con un abrazo porque allí habíamos intercambiado algo y nos había cambiado.
madrugada por Gran Vía,…
No hubo más nada más, nada …
Sólo humo blanco,
El domingo fue domingo: silencioso.
Ya se sabe: a veces el viento sopla y…
El viento sopla y eso no es malo, aunque a veces joda. El viento sopla porque tiene que soplar y poner las cosas en su sitio, o cambiarlas de sitio y es peor, pero luego vuelve y todo se reconduce a su estado natural, el estado natural de las cosas, la sustancia esa que el materialismo marxista se negaba a admitir. Y luego sí, esa cosa mágica, como el magnetismo de los metales o de los planetas, que hace que las cosas se muevan en torno a otras, y que hace que, cuando cambia esa naturaleza, se sufran cambios hasta que todo vuelve a su ser.
Ya sopló antes, y el Escucha tuvo que ir a oír un poco lejos a ver qué era exactamente lo que le decía. Y la distancia dejó cosas buenas y cosas malas. Pero buenas, en definitiva buenas, porque la vida hay que vivirla y no vale estar así, esperando a que ocurran las cosas. Hay que mover el árbol, hay que varear las ramas para que caiga la aceituna. De toda la vida. Y el Escucha las movió y bien movidas y así ahora hace lo que realmente le gusta, y vive un sueño y nosotros soñamos con él viviéndolo.
Y ahora sopla el viento de nuevo, y nos lleva al norte, no mucho, un poco más, siguiendo la silueta que forma la tierra junto al mar, y se lleva Mediterráneo arriba a más gente que queremos, más gente de La Barca. Se la lleva porque sí, porque así toca, porque así lo dice el viento y el viento manda. Y manda tanto para el que aún casi no estaba dentro y ni siquiera estaba bautizado, a pesar de sus partituras con acento catalá, su grabación, sus pocos ensayos, como para el que tenía su sitio, su silla (rota, pero silla al fin y al cabo), su lugar desde el principio de los tiempos, desde el principio de nuestros tiempos, con un nombre claro, negro y fuerte y una importante vicesatrapatrapía a su cargo. Se van, y no hacemos nada. Sólo seguir, seguir adelante. Seguir uniendo gente y caras nuevas a este proyecto cada vez más grande. Seguir esperando el próximo viento que nos traiga y nos lleve.
Así manda, para unas y para otras. No nos queda más que desear un feliz vuelo entre el viento y los aires a las que se lleva, una pronta vuelta y, sobre todo, una muy feliz estancia, allá a donde el viento nos lleve. Un abrazo, señoras, y un hasta luego en el macuto.
Era la tarde del vendaval. Todos estaban ya escondidos, pero algunas tenían aún pelea pendiente. Nos encontramos todas en medio de la encrucijada, allá donde los vientos venían de todas las partes, del norte, del este, del sur suroeste… Allí confluían. Y era allí donde convocamos al Escucha del Viento, donde nos acordamos de él, de sus dones y sus logros. Es allí donde le echamos de menos. Desde lejos, muy lejos, oímos su voz clara, nítida, presente por momentos, querida… Las órdenes estaban claras: todos juntos desde el principio, a tres voces potentes, luego Alberto en primera línea, luego que le siga Jens y luego que el Lluis le vierta el cuerpecito final como nos gusta. ¿Ha quedado claro? ¿Hay alguna pregunta? Pues venga. “Mira, mira cómo queda”, señaló alguna con cara de niño-piruleta…
Y a partir de ese momento y hasta la madrugada, las voces: alguna incursión de borrachos desaforados, los coros desgarrados del Alquimista y al final de todo la Aprendiz de Hechicera, que empezó cantando hechizos como quien calienta, haciéndolo fácil y sutil. Luego rompió la voz y aparecieron los truenos y las centellas. Finalmente invocó a los espíritus de las piedras del muro del tiempo, que aparecieron para mecerla y acostarla en el sofá. De repente, como por sortilegio, el viento dejó de soplar, descansaron las ramas de los árboles, casi partidas y empezó a llover. Y ya se sabe que la lluvia trae la quietud y la calma infinita.
Ahora sí, por fin del todo. Descansamos.
Las bases dieron lugar entonces a las cuerdas, sonando atronadoras por momentos, dulces y melodiosas en otras, mientras el Loco sacaba pájaros de su cabeza y el Alquimista se asomaba por el ojo de buey, viendo pasar los peces de colores, saltando y metiéndose en la pecera. Tomó entonces el Chamán los mandos del buque, ante la ausencia de Tremendo Forzudo, haciendo virar a derecha e izquierda para controlar la situación y el momento, haciendo gala de sus conocimientos, dándonos de beber de la pócima, bailando unas danzas y desplegando casi casi por completo sus alas de ángel negro.
Poco más tarde empezaron a llegar los Sabios: el primero, siempre primero para nosotras, llegó el Sabio Herrero, a lomos de su vetusta yegua de un solo ojo. Llegó contento, llegó feliz como siempre, cavilando y espectante. Aparcó su caballo, dejó el yelmo en el suelo y pronto se puso a las órdenes de los gobernantes de la cueva oscura. Enseguida llegó el lugar de las teclas, y en su carroza llegaron Brujalma la Bruja y el Brujo Rojo, acompañados de su sonido inconfundiblemente caribeño, que les acompaña allá a donde van. Echamos sin duda en falta al Consejero del Rey Mendigo…
Con destreza, pero como con indiferencia (una humildad mal encubierta, sin duda), nuestro Brujo se perdía y reencontraba para sacar un sonido inaudito, impensable, compacto y poderoso, magnífico al fin y al cabo, a la par que berreaba como un dingo en celo mientras la Guardiana del Faro grababa.
Nuestro ángel plegó las alas. Alguien llamó y nos comimos unas pizzas o comida china, algo de merienda y un café. O no… Y tras las palmas (¡no te atreviste, Brujalma!), sonidos de triángulos isósceles, panderos y otros motivos leves de percusión, llegó la calma…