Martes, 2 de Junio de 2009 a las 23:32

Cuando el viento sopla: dos despedidas y un homenaje

Ya se sabe: a veces el viento sopla y…

El viento sopla y eso no es malo, aunque a veces joda. El viento sopla porque tiene que soplar y poner las cosas en su sitio, o cambiarlas de sitio y es peor, pero luego vuelve y todo se reconduce a su estado natural, el estado natural de las cosas, la sustancia esa que el materialismo marxista se negaba a admitir. Y luego sí, esa cosa mágica, como el magnetismo de los metales o de los planetas, que hace que las cosas se muevan en torno a otras, y que hace que, cuando cambia esa naturaleza, se sufran cambios hasta que todo vuelve a su ser.

Ya sopló antes, y el Escucha tuvo que ir a oír un poco lejos a ver qué era exactamente lo que le decía. Y la distancia dejó cosas buenas y cosas malas. Pero buenas, en definitiva buenas, porque la vida hay que vivirla y no vale estar así, esperando a que ocurran las cosas. Hay que mover el árbol, hay que varear las ramas para que caiga la aceituna. De toda la vida. Y el Escucha las movió y bien movidas y así ahora hace lo que realmente le gusta, y vive un sueño y nosotros soñamos con él viviéndolo.

Y ahora sopla el viento de nuevo, y nos lleva al norte, no mucho, un poco más, siguiendo la silueta que forma la tierra junto al mar, y se lleva Mediterráneo arriba a más gente que queremos, más gente de La Barca. Se la lleva porque sí, porque así toca, porque así lo dice el viento y el viento manda. Y manda tanto para el que aún casi no estaba dentro y ni siquiera estaba bautizado, a pesar de sus partituras con acento catalá, su grabación, sus pocos ensayos, como para el que tenía su sitio, su silla (rota, pero silla al fin y al cabo), su lugar desde el principio de los tiempos, desde el principio de nuestros tiempos, con un nombre claro, negro y fuerte y una importante vicesatrapatrapía a su cargo. Se van, y no hacemos nada. Sólo seguir, seguir adelante. Seguir uniendo gente y caras nuevas a este proyecto cada vez más grande. Seguir esperando el próximo viento que nos traiga y nos lleve.

Así manda, para unas y para otras. No nos queda más que desear un feliz vuelo entre el viento y los aires a las que se lleva, una pronta vuelta y, sobre todo, una muy feliz estancia, allá a donde el viento nos lleve. Un abrazo, señoras, y un hasta luego en el macuto.


								

3 comentarios para “Cuando el viento sopla: dos despedidas y un homenaje”

  1. Lluis dice:

    Que bonico, que sentimiento. Una lagrimita rueda por mi mejilla. Un abrazote grande grande. Se les quiere mucho mucho.

  2. Alquimista dice:

    Viento del Este, viento del Norte,
    … ambos Sanguíneos
    (Géminis y Cáncer)

    Muy grandes por dentro.
    Gracias!

  3. escucha del viento dice:

    (escribo mi nombre marinero y me da un vuelco el corazon)
    Desde donde nunca sale el sol os sigo la pista con locura, las gaviotas me susurran mensajes de vientos favorables y trabajo bien hecho.
    A toda la tripulacion: se les quiere con locura.
    Negro, un abrazo

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