Instrucciones para grabar otra demo 3.3: tercera jornada y vendaval
Era la tarde del vendaval. Todos estaban ya escondidos, pero algunas tenían aún pelea pendiente. Nos encontramos todas en medio de la encrucijada, allá donde los vientos venían de todas las partes, del norte, del este, del sur suroeste… Allí confluían. Y era allí donde convocamos al Escucha del Viento, donde nos acordamos de él, de sus dones y sus logros. Es allí donde le echamos de menos. Desde lejos, muy lejos, oímos su voz clara, nítida, presente por momentos, querida… Las órdenes estaban claras: todos juntos desde el principio, a tres voces potentes, luego Alberto en primera línea, luego que le siga Jens y luego que el Lluis le vierta el cuerpecito final como nos gusta. ¿Ha quedado claro? ¿Hay alguna pregunta? Pues venga. “Mira, mira cómo queda”, señaló alguna con cara de niño-piruleta…
Y a partir de ese momento y hasta la madrugada, las voces: alguna incursión de borrachos desaforados, los coros desgarrados del Alquimista y al final de todo la Aprendiz de Hechicera, que empezó cantando hechizos como quien calienta, haciéndolo fácil y sutil. Luego rompió la voz y aparecieron los truenos y las centellas. Finalmente invocó a los espíritus de las piedras del muro del tiempo, que aparecieron para mecerla y acostarla en el sofá. De repente, como por sortilegio, el viento dejó de soplar, descansaron las ramas de los árboles, casi partidas y empezó a llover. Y ya se sabe que la lluvia trae la quietud y la calma infinita.
Ahora sí, por fin del todo. Descansamos.

Me gustó mucho poder compartir este enorme vendaval con vosotros, sólo espero que luego se oiga como merece!!