Instrucciones para grabar otra demo 3.2: segunda jornada y la llegada de los sabios
Las bases dieron lugar entonces a las cuerdas, sonando atronadoras por momentos, dulces y melodiosas en otras, mientras el Loco sacaba pájaros de su cabeza y el Alquimista se asomaba por el ojo de buey, viendo pasar los peces de colores, saltando y metiéndose en la pecera. Tomó entonces el Chamán los mandos del buque, ante la ausencia de Tremendo Forzudo, haciendo virar a derecha e izquierda para controlar la situación y el momento, haciendo gala de sus conocimientos, dándonos de beber de la pócima, bailando unas danzas y desplegando casi casi por completo sus alas de ángel negro.
Poco más tarde empezaron a llegar los Sabios: el primero, siempre primero para nosotras, llegó el Sabio Herrero, a lomos de su vetusta yegua de un solo ojo. Llegó contento, llegó feliz como siempre, cavilando y espectante. Aparcó su caballo, dejó el yelmo en el suelo y pronto se puso a las órdenes de los gobernantes de la cueva oscura. Enseguida llegó el lugar de las teclas, y en su carroza llegaron Brujalma la Bruja y el Brujo Rojo, acompañados de su sonido inconfundiblemente caribeño, que les acompaña allá a donde van. Echamos sin duda en falta al Consejero del Rey Mendigo…
Con destreza, pero como con indiferencia (una humildad mal encubierta, sin duda), nuestro Brujo se perdÃa y reencontraba para sacar un sonido inaudito, impensable, compacto y poderoso, magnÃfico al fin y al cabo, a la par que berreaba como un dingo en celo mientras la Guardiana del Faro grababa.
Nuestro ángel plegó las alas. Alguien llamó y nos comimos unas pizzas o comida china, algo de merienda y un café. O no… Y tras las palmas (¡no te atreviste, Brujalma!), sonidos de triángulos isósceles, panderos y otros motivos leves de percusión, llegó la calma…
