Crónica de los 0º a El Salvador
Fin de semana movidito: el viernes, a trompicones conseguimos tocar en el Pub Taxco, en Huétor Vega, con los amigos de Música 0º. A trompicones porque primero no sonaba el ampli, el cual eliminamos, luego se nos aplastó la melódica y casi “subimos” al escenario arrastrándonos, saltando por los aires la etapa de los monitores y nuestras esperanzas de oírnos, esta vez también. Menos mal, 0º… Al menos también estuvimos bien acompañadas, por la gente siempre buena y recuperada de Huétor, con la Herrera que nos echó un cable (literal) como siempre, los vendedores ambulantes de chapicas, un oportuno polizón saxista y el Negro, que esta vez no tocaba, pero tocuvo al final, tolanzao ella. Será que ya no quiere perder ni una oportunidad, ¿no? (sniff…).
Total, un divertidísimo desastre que nos llevó en volandas y casi sin darnos cuenta hasta “El cuento de la Lombriz”, esta vez más chulesca que nunca, que se pasó por lo alto el Amor 77, Bogotá entera y al Alquimista a solas… Una rareza que terminó, con bajas, eso sí, dando con nuestros culos en la Boogaclub.
Al día siguiente el mundo se levantó confuso y mareado. El mundo excepto el Loco y sus secuaces, que pronto empezaron a mover los remos para hacer zarpar, casi a contrarreloj, un bote salvavidas con dirección a El Salvador. Y a contrarreloj llegaron las 8 de la noche y todo fue cogiendo forma poco a poco y todo fue un éxito, a pesar de los nervios enquistados, de la inexperiencia en la organización de un primer festival, del abrazo a la taza del váter en algún caso, del trasiego de unas y otros colgando carteles, sonorizando, moviendo bártulos de mil tipos, sacando coches y furgonetas, poniendo a punto las barras, aprendiendo a tirar la espuma o a cortar los bocadillos, enderezando, al fin y al cabo, cada uno de los mástiles para poner buen rumbo a aquella buena causa. Lo de menos fueron entonces el retraso, los problemas con aquel monitor poseído de gritos desgarrados, relámpagos y voces de ultratumba, lo de menos el cansancio, la madrugada y la deserción de las masas al final del concierto. Al final, lo que quedó en la retina, fue la figura desdibujada de una ambulancia que pone rumbo al sur. Siempre al sur.

Vaya fin de semana os pegasteis julandrones!! jajajaja!
Ah… creo que ya mismo, ya mismo, estará el videooo!!! ;D