Miércoles, 3 de Diciembre de 2008 a las 22:28

Crónica: LBS en La Rambla (Córdoba), o cómo reclutar tripulantes por el camino

Cada viaje es una oportunidad hasta cuando parece devenir en deriva: la tormenta al soltar amarras hacía presagiar una noche difícil por la helada estepa andaluza. El aguanieve que nunca cayó se intuía. Pero aquí es donde comienza la historia del timonel, un viejo lobo de mar de nombre bíblico, con dos brazos como dos columnas que aguantaban el timón con fuerza frente al envite de las olas y las ráfagas de viento. Así, en un horario récord (pero sin correr) llegamos al lugar, con una potente banda sonora (“¿son estos los clash… ¡ah no…”), donde nos esperaba el típico pirata de bar de pueblo, quien con unas cervezas apagó la sequedad de nuestras gargantas. Todo lo que había sido prisa por llegar (ya se sabe: “la prisa que el tiempo impone”) se convirtió en tranquilidad y paso de horas muertas mientras Salomón ayudaba al Negro a afilar sus cuchillos, mientras el resto nos íbamos acomodando alrededor de los redoblantes y ensordecedores tambores. Llegó el gobernante de aquel puerto y todo empezó a sonar, mejor o peor, pero a sonar, y entre pruebas y acoples llegaron las pizzas, de las que no quedó ni un resto. Tras apurar las cervezas y jugar “profesionalmente” al futbolín, llegó entre la lluvia que arreciaba la hora de comenzar.

El local a medio llenar y una primera fila entregada, que gestualizaba en un claro signo de aprobación. La primera parte funcionó mejor que el bloque central, pero el final convenció y venció: pidieron otra y la dimos. El Alquimista se empeñó en que aquello tenía que moverse y se movió. Tanto se movió que supo a poco y hubo que volver a salir y repetir los dos primeros temas, que ahora sonaron ya más cálidos y redondos. Y se pidió otra, pero eso ya no…

Celebración cubatera, levantar el campo y echar de nuevo a rodar, esperando la nieve que, al menos esa noche, ya no caería. La nave pegó un par de timonazos y un par de frenazos pretendidos, que el Loco sin duda agradeció.

Otro pirata, este más de verdad, nos abría las puertas del astillero pasadas las cuatro y media de la madrugada. Y hasta aquí. Gracias por el paseo, la conversación y la actitud, Timonel…

PD: como siempre, se agradecerán las aportaciones para completar las lagunas y los distintos puntos de vista que de la noche tuvimos….


								

2 comentarios para “Crónica: LBS en La Rambla (Córdoba), o cómo reclutar tripulantes por el camino”

  1. Alquimista dice:

    Salomón el Timonel fue mítico y así lo recordaremos, su charla, su fuerza de espíritu, y su increible saber estar.

    No falta detalle señor Sastre.

  2. escucha del viento dice:

    Imagino la luna entre nubes … pero bueno solo lo imagino. Que envidia

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